~ARTEM~
Me quedé mirándola con la mano todavía cerrada alrededor de su muñeca y la sartén suspendida a pocos centímetros de mi cabeza, intentando decidir qué carajos acababa de pasar.
Había entrado al departamento esperando encontrarla quizá acostada, viendo alguna de esas novelas que tanto le gustaban, o moviéndose con las muletas que Mariana le había llevado, pero definitivamente no esperaba que saliera de detrás de una pared dispuesta a partirme el puto cráneo con una sartén de hierro.
Mina