~ALESSIA~
Mis palabras quedaron suspendidas en el aire con el mismo peso de la tierra fresca que cubría el ataúd de mi padre. Nadie habló. Nadie se movió. Todos los hombres presentes seguían observándome con esa mezcla peligrosa de duda, cálculo y tensión, como si estuvieran midiendo no solo lo que acababa de pedirles, sino todo lo que significaría aceptar mi petición.
Y yo entendía esa duda.
No era Bruno Cardinale. No tenía sus años de poder, ni su experiencia, ni el respeto que había co