~MAKSIM~
Los antiguos astilleros Cardinale olían a sal, óxido y muerte. El mar golpeaba con fuerza contra las estructuras viejas y los pilotes enterrados en el agua negra, mientras el viento arrastraba el eco de las olas y lo mezclaba con el chirrido de las cadenas oxidadas que colgaban de las grúas abandonadas. Era un lugar perfecto para una emboscada, perfecto para una traición, y estábamos bastante seguros de que Gio Marchetti lo había escogido precisamente por eso, porque quería recordarl