— Buenas noches, humana - Antes de cerrar la puerta, se detuvo - He colocado en tu almohada el hechizo de protección de los sueños, allí nadie más te atacará.
— ¿Cómo lograste hacer eso? - Pregunté intrigada mientras tomaba el papel que me ofrecía.
— Soy un Alfa, consigo lo que deseo - Se marchó, cerrando la puerta con un aire misterioso.
— ¡Buenas noches, mi Alfa! - Sonreí con los cosquilleos que esas palabras habían provocado en mis labios.
Los días siguieron con entrenamientos intensos. El A