— Conan, ¡grité, atrayendo su mirada furiosa hacia mí! Tu padre no es tu enemigo, muchas cosas han sucedido y se han contado muchas mentiras, ¡pero no somos tus enemigos!
— ¿Estás segura? — Entrecerró los ojos, volviendo a mirar al Rey Lycan.
— Déjalo desahogar su rabia… — Harvey habló perezoso. — Atácame, cachorro.
— ¿Qué? ¿Estás loco? — Gruñí irritada, aun entre los dos. — No van a pelear, ¡no lo permito!
Riendo, el Alfa negó con la cabeza.
— Conan, ¿me odias? — Preguntó el Rey Lycan relajado