— TOLA. — Una sonrisa torcida jugueteó en los labios del Alfa, que encajó perfectamente en mi entrada. — ¡Me perteneces!
Gimiendo, moví las caderas sobre él, guiando nuestro ritmo perfecto, retorciéndome con excitación. Suspiré con cada escalofrío y gemido que me provocaba. Tirando de mi cabello hacia un lado, exponiendo la piel de mi cuello, Harvey pasó la lengua, saboreando mi sabor antes de morder con intensidad, dejando su marca. Después de esparcir besos, alcanzó mis senos, succionándolos c