Los círculos se cierran donde empezaron. Y los demonios te esperan ahí.
El mercado de Dominium se extendía ante Aria como una herida cicatrizada, cada piedra del pavimento susurrando memorias que habría preferido enterrar para siempre. Sus pies descalzos tocaron el suelo empedrado con una suavidad que contrastaba brutalmente con el estruendo de su aterrizaje minutos antes, cuando sus alas de dragón habían proyectado sombras sobre la plaza donde una vez había corrido, desesperada, perseguida por