Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amor de un hijo no se hereda. Se gana con cada momento que decides quedarte.
La puerta de la habitación se desplomó con un estruendo que hizo temblar las paredes de piedra. Corvus atravesó el umbral como una sombra materializada, sus ojos brillando con esa luz antinatural que caracterizaba a los híbridos más peligrosos. No había elegancia en su entrada, solo violencia pura contenida en un cuerpo que parecía vibrar con energía r







