Mundo ficciónIniciar sesiónLos cristales no sangran, pero cuando se rompen, sus gritos resuenan en dimensiones que mortales no pueden oír.
La voz que emergió del núcleo pulsante no era la de Kael. Tampoco la de Selene. Era algo más antiguo, más vasto, algo que hacía que el aire mismo vibrara con frecuencias que rozaban el límite de lo audible. Aria sintió cómo cada célula de su cuerpo respondía a ese sonido, como si reconociera algo pri







