Mundo ficciónIniciar sesiónPerder un hijo es tragedia; olvidar que existió es horror incomprensible.
El silencio en la sala del consejo de Valdoria era del tipo que dolía, denso y pesado como plomo fundido. Aria estaba de pie frente a la mesa de roble tallado, con las manos apoyadas sobre la superficie pulida, los nudillos blancos por la presión. Cassian permanecía a su izquierda, con la mandíbula tensa y los ojos fijos en el vacío. Kieran se había apartado hacia







