Mundo ficciónIniciar sesiónAria sostenía a Esperanza contra su pecho mientras miraba el cristal dimensional que contenía la esencia de Isabella. La bebé de quince meses jugaba inocentemente con un mechón del cabello de su madre, ajena al peso de la decisión que se cernía sobre la habitación como una guillotina invisible.
Isabeau permanecía al otro lado de la sala, sus ojos—tan parecidos a los de Isabella pero con siglos de diferencia—fijos en el







