C183- HORMONALMENTE FOGOSA.
C183- HORMONALMENTE FOGOSA.
La habitación olía a vainilla y las luces tenues dibujaban sombras en las paredes, y la música de fondo —un blues lento—se mezclaba con el sonido de la respiración entrecortada de Lucy.
—La doctora dijo que sí —murmuró Lucy, contra los labios de su esposo, mordiéndolos—. Pero no sé si tú podrás aguantarlo.
Él rio, bajo y ronco, mientras le deslizaba las manos por la curva de su cintura, evitando presionar su vientre redondo.
—Si me pones así, no voy a aguantar ni