85. Iluminando vidas
De regreso a la mansión luego de tomar una gran fuente de energía para ella y su hijo, Angelina logra colocar los floreros en la habitación que había elegido para el bebé. Sólo falta algunos arreglos, pero en general, la habitación es preciosa.
Nada puede hacerla más feliz que ver el lugar donde dejará a su niño una vez que nazca. Pero todavía con una sonrisa, hace una mueca de cansancio y se coloca la mano detrás de su espalda.
—Ah, bebé —llega hasta una silla y decide sentarse—, le dejas a m