71. La desgracia corrompiendo una pasión
Corre lo más que puede. Las paredes se hacen pequeñas, robandole el aliento. Las batalla contra su mente que le exige marcharse y su corazón que llora incontablemente vuelven de ella un ser sin vida.
—¡Señora! —la voz de Issie hace eco en el pasillo cercano a la salida—, ¡Señora, espere!
Salir de aquí es lo único que desea. No quiere nada más, y menos si pasar más tiempo significa encontrarse con él…no, no quiere verlo. No quiere verlo más nunca.
—Me iré con usted, no la dejaré sola —Issie lle