70. Todo está pérdido
Las voces murmurar cuando Angelina, bañada en lágrimas y extenuante, mira hacia todas partes. Debe encontrarlo. Él es lo único que le importa ahora, nadie más. Pero los murmullos y las ojeadas que reciben son de discordia, de incredulidad. Puede sentirlas como una flecha clavada en su nuca pero aún así no se detiene.
—Angelina —Vittoria la detiene. En sus ojos ve una gran tristeza—, ¿En dónde estabas Angelina…?
—¿Dónde está…? Necesito ver a Giancarlo —Angelina apenas habla con fuerza. La desesp