66. En un cuento de hadas
Cansada, bastante cansada la dejó Giancarlo esa noche.
A la mañana siguiente Angelina se levantó con las sábanas sobre su cuerpo desnudo y lo vio a su lado, durmiendo plácidamente mientras su brazo la atrapaba sin dejarla salir.
Contenta, se acercó a él y besó su mejilla. Su esposo apenas se movió. Realmente no sabía de dónde Giancarlo sacaba tanta energía.
Se había levantado, recibiendo en la puerta el desayuno y una vez había vuelto Giancarlo sólo tenía cubierto cierta parte de su cuerpo,