59. Una vida resumida al peligro
Giancarlo mantiene una expresión suave que apenas ha adoptado porque para los ojos del todo el mundo demuestra gestos duros. Es como si fuese un hombre distinto cuando está con ella.
Angelina se levanta y aclara su garganta.
—Gracias —no evita sonrojarse—, no quise interrumpir, creí que todos estaban en su hora de descanso.
—Cuando se trata de ti no hay nada más importante —Giancarlo se va acercando hacia el escritorio—, ¿Y bien?
—Sí, claro —Angelina se acerca para entregarle los papeles. El es