—Lo sabe perfectamente. El día de mi matrimonio, Paula se emborrachó y se lo confesó en un rincón del salón. Elio, con esa frialdad que lo caracteriza, le dijo que no podía corresponder a ese amor porque no la amaba a ella... y en ese entonces, tampoco me amaba a mí.
—Dios mío... —susurró Jessica—. ¿Tan frío puede llegar a ser ese hombre?
—Así es. Paula, herida por el rechazo, me lo contó todo esa misma noche para arruinar mi luna de miel. Al principio no quise creerle, pensé que era pura envid