Ya no vi a mi esposo en toda la mañana hasta la hora del almuerzo que mi compañera y yo, nos fuimos hacia el ascensor para bajar a la cafetería a almorzar. Nada más entrar, casi todos los hombres que habían dirigieron su mirada hacia mí, sintiéndome una mujer muy poderosa en ese momento, ya que sabía que por la ropa que me había puesto para ir al trabajo llamaria la atencion, Nos acercamos a la barra Gigi yo, mirándonos los camareros con ojos de deseo, acercándose uno de ellos a nosotras sonrie