Las luces del hospital eran demasiado brillantes.
Demasiado limpio.
Demasiado tranquilo.
Elena lo odiaba.
Porque nada en aquello le parecía tranquilo.
«Espera aquí».
La voz del médico era distante.
Sin importancia.
Porque lo único que importaba...
Estaba tras esas puertas.
Luca.
La sangre de sus manos se había secado.
Pero no se la había lavado.
Todavía no.
Porque lavársela...
Haría que esto fuera real.
Y no estaba preparada para eso.
Adrián estaba a unos metros de distancia.
En silencio.
Obser