«No es casual».
La voz de Elena era tranquila.
Demasiado tranquila.
Porque su mente…
Ya había cambiado.
De reacción…
A persecución.
«Sabía exactamente dónde colocarse», continuó.
Sus ojos seguían fijos en el horizonte.
«El ángulo, la distancia, el momento».
Una pausa.
«No estaba adivinando».
No.
Estaba calculando.
Igual que Elena.
Adrián se apoyó en la mesa.
Observándola.
«Estás dando por sentado que está entrenada como tú».
Elena negó levemente con la cabeza.
«No».
Una pausa.
«Sé que lo está».