Han pasado un par de días desde que llegue del hospital.
Dos días en los que, si no salgo de esta habitación, voy a volverme loca.
La familia de Renzo ha sido muy amable, y se han preocupado por mí. Eso, no hay como pagarlo.
En cuanto a Renzo. Bueno, está algo diferente. Ha sido amable, en las noches se asegura de que estoy cómoda y he tomado mis analgésicos.
Oficialmente, la pared de almohadas se ha ido, y compartimos la cama sin problema.
Me acerco a la ventana, y miro a través de esta.