Necesito ver esa mirada viperina.
Esas palabras son las primeras que vienen a mi cabeza, todo está confuso, y siento como si una aplanadora me ha pasado por encima.
No una, ni dos. Mil veces.
Me remuevo, intento abrir los ojos, pero me pesan demasiado.
Lo último que recuerdo es estar sobre lirio, el relámpago, la sensación de caer y luego nada.
Intento de nuevo abrir los ojos, y esta vez lo consigo.
Estoy en una habitación de hospital y la luz se filtra por la ventana. Miro mi brazo y tengo una