Pasan las horas y el culo se me duerme por la dureza de la silla y no tengo noticias de mi hermana.
Me levanto y camino por el pasillo de un lado al otro, suspiro cuando veo abrirse la puerta giratoria.
Pero nadie dice nada.
¡Joder! Voy a volverme loca.
Mi móvil suena y es un mensaje de Franco recordándome que esta noche lo voy a acompañar al club.
Marco su número.
—¿Te ha llegado mi mensaje?
—Sí. Pero no podré estar en tu departamento, menos ir, lo siento.
—Es una broma, ¿Cierto?
—Franco, se m