19. La amenaza de un perdedor del pasado
La pantalla rota del teléfono no dejaba de parpadear, emitiendo un resplandor cegador en medio de la penumbra de la sala de estar. El nombre «Arga» que brillaba en ella parecía una mancha sucia que, de pronto, hubiera profanado un costoso lienzo de seda.
Apenas unos días atrás, aquel nombre habría hecho que el corazón de Bianca se desbocara de amor. Unas horas antes, la habría hecho temblar de ira y terror. ¿Pero ahora? De pie en aquel lujoso penthouse, con el sabor de los labios de Daniel Hart