En la cocina, donde Ace y el pequeño se afanaban en preparar la pasta que el bebé había prometido a su madre que estaría en la mesa en cuanto ella regresara, Ace y Gadriel disfrutaban de su tiempo juntos. Entre risas y sonrisas, Ace se sintió realmente el padre de aquel niño. Eso era exactamente lo que quería para su mujer. Una familia encantadora. Una mujer que pudiera quererle a él y a su hijo.
Parecía que Ace por fin podía perdonar a Diego por lo que había hecho en el pasado. Ahora, Diego p