Camilla sonrió. Por supuesto que estaba tan sorprendida como su hermana por haberse encontrado allí en tales circunstancias. Pero la diferencia era clara, la verdadera Cameron no tenía nada que ocultar, y sería un placer hablar con ella y con el mundo que había dejado allí hacía tres años, pero también sabía que no era el mejor momento.
Poniéndose las gafas de sol para no revelar aún su identidad, sonrió y se levantó. Lentamente, se dio la vuelta. Era otra mujer. Era imposible que Diego la reco