Tomando su mano entre las suyas, Diego escuchó lo que Camila quería decirle. Claro que él no sabía que era ella la que mentía. Sólo que prefería creerle a esa parte de Cameron antes de creerle a la que llegó a su casa, reclamando cinco minutos de su tiempo para abrirse a él.
—No sabía que tenía una hermana. Juro que no lo sabía. Dio la casualidad de que la encontré un día en una de las cafeterías más famosas de la ciudad. Estaba con un hombre. Era tan diferente. Somos tan diferentes. La primera