Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl rugido de los motores del jet privado se había convertido en un zumbido constante que vibraba a través de los huesos, un recordatorio mecánico de que estaban suspendidos a diez mil metros sobre un mundo que ya no reconocían completamente. Las ocho horas de vuelo hacia Siberia se extendían ante ellos como un paréntesis forzado en medio del caos, un espacio donde el tiempo parecía moverse con la consistencia de la miel fría.
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