Mundo ficciónIniciar sesiónGinebra recibió el cuerpo de Catalina Voss con lluvia implacable que parecía llorar por ella.
Tres días habían pasado desde el techo del monasterio. Tres días de viaje en silencio, transportando ataúd sellado que contenía lo que pudieron recuperar de matriarca que había muerto como héroe. Tres días de Damián sin hablar, solo mirando por ventanas con ojos vacíos mientras Tamara sostenía su mano y sentía océano de dolor fluyendo a través del vínculo.
La Catedral de San Pedro estaba repleta. Élites globales que habían conocido a Catalina Voss como figura de poder, mujer fría que movía fortunas con llamada telefónica. Ninguno sabía que había muerto detonando granada en techo tibetano para salvar humanidad de transformación forzada.
Y nunca lo sabrían.







