Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de conferencias improvisada en la cabaña suiza parecía más pequeña con todos presentes. El aire estaba denso con tensión que había estado acumulándose desde que el mensaje de Elena llegó, con su invitación envenenada y la foto de Gabriel aparentemente cómodo en Moscú.
Tamara estaba de pie frente a la ventana, mirando las montañas que ya no parecían protectoras sino claustrofóbicas. Detrás de ella, las voces se elevaban en debate que había durado tres horas sin resolución.
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