Mundo ficciónIniciar sesiónEl conducto de ventilación olía a óxido, grasa industrial y promesas rotas. Alexei Konstantin arrastraba su cuerpo por el ducto metálico de sesenta centímetros de diámetro con la precisión de un hombre que había aprendido hacía mucho tiempo que el espacio entre la vida y la muerte a veces se medía en milímetros. El metal gemía bajo su peso con cada movimiento calculado, un susurro de protesta que resonaba en l







