Capítulo 174. Siempre tuya.
La frase "Sí a todo, mi Dragón" quedó flotando en el aire de la habitación, cargada de una promesa absoluta.
Ares no respondió con palabras. No hacían falta. Sus pupilas se dilataron, oscureciéndose hasta que el gris de sus iris quedó reducido a un anillo de fuego alrededor del negro profundo del deseo.
Había pasado tanto tiempo conteniéndose. Desde que la rescató en aquella granja, la había tratado como si fuera de porcelana, temiendo que cualquier movimiento brusco pudiera romperla o recordar