Cuando el nuevo día había llegado, Christopher ya no se encontraba en la Villa y era de esperarse, así que Eda se había acomodado en la sala posteriormente marca el número de Lucero.
— ¿Aló? — Al momento de escuchar la voz de Lucero, Eda había sonreído.
— ¿Tienes tiempo para mi? — Fue la pregunta realizada por Eda.
— Depende ¿Cuánto vas pagarme?
— Con un sobrino — Lucero se quedo en silencio por unos segundos.
— ¡No! De esos a mi no me gustan, pero me iré a visitarte — Eda ya no le había dicho