Rafael terminó de arropar a sus gemelos, ese par de diablillos le pedían que les leyera un cuento, y de ese cuento le preguntaban todo lo que podían, eran unos niños muy curiosos.
Emma ya se estaba quedando dormida cuando sintió que su esposo se metió en la cama. Pero no solamente se metió entre las sábanas, si no que también pasó sus manos por su cintura, comenzó besando su espalda hasta llegar hasta sus labios.
El atractivo CEO de ojos verde esmeralda deseaba hacer el amor con su mujer.