La noche había avanzado con una cadencia exquisita.
El restaurante estaba en su punto exacto de efervescencia: copas brillando bajo la luz tenue, conversaciones murmuradas, risas discretas flotando entre mesas impecablemente vestidas.
Alonso y Vega permanecían frente al ventanal, la ciudad extendiéndose como un océano de luces bajo ellos. La tensión anterior se había transformado en algo más íntimo. Más cerrado.
Más suyo.
Vega sostenía su copa con elegancia, el azul profundo de su vestido c