Luna había llegado a la mesa de bocadillos, en donde había un estupendo bufet el cual la había dejado maravillada, quería probar cada uno de aquellos platillo sin excepción, lo cierto era que moría de hambre al saber que al fin se había alejado de aquella mala energía que causaban aquel par de chicas. Y la incomodad de aquel hombre al llorar como un niño a su esposo para que lo librar de un matrimonio, se sentía realmente aliviada alejada de aquellos, más ahora que podía comer con tranquilidad,