Sebastián se adentró en el lugar, y observo aquella blanca ave, quien parecía estar igual de inquieta a él, no había duda que esta le era leal a su reina y que mejor que algo o alguien que le ayudara a buscar a su amada desde los cielo, por lo que este libero su pata la cual estaba a amarrada en su lugar de reposo y dejo que esta se postrara en su brazo, en lo que el rey la llevo hacia la ventana de la habitación
—¿Cariño? ¿Dime que harás...? ¿Qué hace esa ave de brujas en tu habitación? ¿Que n