Narrador.
Emma salió de su habitación descalza, con el corazón latiéndole tan fuerte que parecía que iba a romperle las costillas. Había hablado con Gisel y Sofía hacía menos de una hora y algo dentro de ella se había soltado, como si llevara semanas conteniendo una granada y por fin hubiera quitado la anilla. Se había duchado rápido, sin pensar demasiado, y se puso la camiseta negra que sabía que volvía loco a Kaan y unos pantalones cortos que apenas le tapaban el culo. Nada debajo. No iba a h