POV Bruno
Tras el ataque a la base del padre de Angela, que fue un éxito, no hubo festejo. No hubo palabras amables ni consuelo. Solo el ruido continuo de los motores del avión privado mientras abandonábamos ese lugar corrupto. La madrugada nos rodeaba, y con ella, la carga de lo que habíamos hecho. . . y lo que habíamos sentido.
Ella se sentó en la parte trasera del avión, al lado de Clara, la mujer a la que había salvado. Yo me acomodé al frente, sosteniendo un whisky doble y sintiendo un nud