Cuando Stéfano regresó a la oficina se encontró con el jefe de investigaciones furioso por haberse ido a hablar con la principal implicada sin considerar siquiera notificárselo.
El hombre le decía todos los inconvenientes que podría causar con su comportamiento impulsivo, la razón de su presencia allí era garantizar el bienestar del secuestrado y apresar a los secuestradores, pero que si comenzaban a trabajar por su cuenta solo harían su trabajo más difícil.
Stéfano aguantaba estoicamente todo