Había sido una carga muy pesada la idea de romper esta hermosa familia. Durante semanas, mis hombros habían estado cargando pesos muy pesados al pensar en causarles dolor, en ser la razón de sus lágrimas.
Maila era nuestro pequeño bulto de felicidad. Era salvaje, hermosa y de espíritu libre. Una joya a nuestros ojos. Era la inocencia en nuestro mundo de baño de sangre. El segundo embarazo de Aixa nos trajo a todos una sensación de paz. No estaba segura de cómo explicarlo, pero éramos felices.