Velbert
Bailó bajo el mágico cielo dorado, magnífico y de una belleza irreal. Fue sensacional... impresionante. Me encantó.
Ella era peligrosa para mi corazón y salvaje para mi alma.
Necesitaba sentirla, una desesperación absoluta alimentada por una pasión que no podía controlar. La quería dentro de mí, en lo más profundo de mi ser. A cambio, quería poseer cada parte de ella...
Por un breve instante, sentí celos. Celosos de todos los que la habían visto bailar, o los que la estaban viendo, en e