Alissa es un dolor de cabeza.
Noah se despidió de los amigos, pero no sin antes cargar al pequeño bebé y darle una mirada de amor sincero.
Él no deseaba marcharse, pero Alissa no lo había dejado en paz ni un minuto.
Subió a su auto y se marchó a su mansión, al llegar, estaba Oscar afuera con un cigarrillo, esperando a su jefe.
-¿Pasa algo? Preguntó Noah al ver a su mano derecha afuera, cosa que era algo poco usual, solamente sucedía cuando había algún problema en la mansión.
-Señor, usted sabe que yo no soy de hablar por hablar señor, pero la señorita Alissa llegó acá tratándonos mal a todos, a la señora Lucrecia le dio una bofetada, porque no quiso interrumpirlo, ella sabía que usted estaba con la señorita Emma y no hubo poder humano que la tranquilizara.
-¿Golpeó a Lucrecia? Gritó Noah enfurecido.
-Señor, ella cuando abofeteo a la señora Lucrecia, gritó que cuando fuera la señora de la casa, ella sería la primera en largarse de aquí.
-¿Estás seguro que Alissa dijo semejante cosa?
-Señor, esa mujer se volvió loc