— ¡No, no le haga nada a la Sra. Fabbri, déjeme hablar con ella, por favor!
Carlotta se incorporó de una en la cama, llena de pánico.
— ¡Carlotta, Carlotta, tienes que ayudarme, estas personas son peligrosas, tuve que pedirles dinero para sobrevivir!, ¡por tu culpa mi Luca no me puede ayudar!
— ¡Tienes que hacerte responsable, págales o me matarán!
— ¡Sra. Fabbri…! – Carlotta quería pedirle más información
— ¡¡Dame acá idiota!! – el teléfono le fue arrebatado por la mujer que había llamad