— Idiota, ¿cómo se te ocurre? La arrastramos al auto y nos la llevamos, si total, el auto es robado, se iba a desarmar en piezas esta semana, vamos, vamos antes de que venga alguien…
Carlotta estaba media aburrida esperando, abrió su bolsa bandolera y metió el celular, suspirando, pero cuando levantó la mirada al cristal del frente se quedó congelada y su corazón palpitó en pánico, ¡un hombre se acercaba encapuchado a su lado del auto!
Sin pensarlo dos veces se abalanzó al asiento del conductor