CAPITULO 125
Obviamente cuando escuché todas las palabras que me tenía que decir Mateo sentí una especie de angustia dentro de mi corazón porque lo último que deseaba era que mi hijo se fuera lejos.
Era Claro que cualquier hijo tenía derecho a realizar su propio camino y que yo no había sido una mamá gallina y que mucho menos había criado a Mateo para que fuera un cobarde, pero me refería a que en este momento con un asesino que nos estaba buscando lo peor que podía hacer Mateo era alejarse de