CAPITULO 58
El anciano de la organización le había pedido al mando que se quedara en ese momento en aquel establecimiento al igual que Pablo y que la única persona que me podía acompañar a la casa para que empezara a empacar mis cosas era Mario.
— tú no le puedes decir nada ni a Pablo ni Armando porque sabes perfectamente que tu vida está en riesgo, el trato al que llegamos en este momento no solamente es un trato de dama sino también de caballeros, me imagino que ustedes no quieren seguir teni