Mundo de ficçãoIniciar sessãoAdia Gutiérrez abría la boca y volvía a cerrarla, el miedo cerraba su garganta, toda la arrogancia que había demostrado cuando habló con él por teléfono se había esfumado, ahora tenía los ojos llorosos, su barbilla temblaba incontrolable y el aire que entraba por su nariz era cada vez más escaso.
–Cometiste un gran error, me hubieras buscado a m







