Adrian se volvió a entretener con mis pechos, pellizcando mis pezones, haciéndome gemir en su cuello acallando así mis gemidos. Sus dedos dentro de mi pantalón de pijama, encontraron mi punto débil apartando la tela de mi pantalón y de mis braguitas, echando mi cabeza hacia atrás, estirando su pelo con mis manos.
— Quiero hacerte mia Elizabeth, ahora — me dijo
Se bajó el pantalón que tenía sentándose en una de las sillas, bajándome a mi de la encimera poniendome a horcajadas encima suya. Apart